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Realidades de la pandemia: Cinco generadores de la adopción de la nube

La necesidad de la pandemia devastó casi la totalidad de las pocas restricciones que quedaban para la adopción de la nube.

Peter Coffee / Salesforce

La pandemia logró eliminar, casi en su totalidad, las restricciones más comunes para la adopción de la nube. Dos décadas de innovación y aprendizaje a escala han permitido, en los últimos dos trimestres, la movilización rápida y efectiva de equipos distribuidos, y el compromiso con los clientes centrados en la crisis. Al tiempo que los sectores financiero, de comercio, gubernamental, sanitario, educativo y otros trasladan las cargas de trabajo a la nube, los líderes (tanto de TI como de otros sectores) vuelven a idear sus arquitecturas de infraestructura, redes y aplicaciones, no solo para responder a incidentes a corto plazo, sino para alcanzar una transformación acelerada y duradera hacia una "próxima normalidad". A pesar de los recortes previstos en los presupuestos de TI en general, se espera que aumente el gasto en la nube en 2020.

La reciente adopción de la nube es más que un efecto secundario de las soluciones a los confinamientos y las alteraciones que ocasionó la pandemia. Según las predicciones de IDC, el 2021 será el año de la nube múltiple. Una época de transformación para la planificación de múltiples nubes públicas, junto con otros sistemas dedicados, ya que la disrupción que produjo la pandemia mundial reafirma la necesidad crítica de contar con agilidad empresarial. La demanda de ancho de banda seguirá creciendo, impulsada, en un comienzo, por la respuesta a la crisis, pero, rápidamente, se convertirá en un volumen de referencia más alto de comercio electrónico y telepresencia. Según un estudio de McKinsey, el uso por parte de los consumidores de servicios tales como recogida en la acera, telemedicina y videoconferencia ha aumentado por la pandemia, y el 40 % de los usuarios pretenden continuar usando estos servicios después de que pase la crisis.

Estas son cinco observaciones acerca de cómo el COVID-19 traslada más operaciones a la nube.

1. La tecnología se ha convertido en un facilitador clave de la excelencia.

La TI, antes catalogada como un centro de costos, ha cambiado al rol de creadora de valor: un multiplicador para la eficacia del equipo, un imán para la atracción y retención de talentos, un diferenciador para la experiencia del cliente y la principal fuente de rentabilidad futura.

En años anteriores, lograr la alineación de las empresas y de la tecnología significaba que la empresa debía recordarle al Departamento de TI a qué se dedicaba. Hoy en día, la TI es la que guía y desafía a la sala de juntas, cotejando la realidad de los puestos gerenciales de las empresas en cuanto a los cambios en el comportamiento de los clientes y el ambiente competitivo, y mostrándoles a los líderes empresariales tanto la necesidad como los medios de innovación para su futuro.

La TI, antes catalogada como un centro de costos, ha cambiado al rol de creadora de valor: un multiplicador para la eficacia del equipo, un imán para la atracción y retención de talentos, un diferenciador para la experiencia del cliente y la principal fuente de rentabilidad futura.

 

La crisis de COVID-19 ha destacado el valor de la TI en la creación y el despliegue de soluciones rápidas y rentables para mantener todo en funcionamiento. Además, la elasticidad y la capacidad de configuración del potencial de la nube ha permitido esto a una velocidad que asusta a las personas que tienen décadas de experiencia penosa en la antigua TI. Esta no es la conocida ruina de TI del siglo XX de demoras en los proyectos, excesos en los costos y entregas frustrantes de soluciones ya desactualizadas antes de su puesta en marcha. Se trata de servicios robustos y accesibles que ya están en funcionamiento a escala, en los que una nueva aplicación se transporta a un asiento de primera clase de un avión que ya despegó.

Al reducirse en gran medida el riesgo técnico y al disminuir también la demanda de conocimientos técnicos sobre infraestructuras escasas y costosas, ahora se puede orientar la conversación a los objetivos comerciales y a las oportunidades de innovación. En lugar de contar con mejores herramientas para hacer cosas viejas, el enfoque puede ser hallar la oportunidad de hacer cosas nuevas. Por lo tanto, llegar a la nube ya no es un programa de reducción de costos de TI, sino una exploración colaborativa que no tiene un techo.

2. Los costos de la nube se pueden controlar más cada vez

Tanto las carteras de TI heredadas como las carteras de la nube son propensas a generar costos ocultos. Pero todo esfuerzo de comparar los costos en las instalaciones con los costos de la nube es difícil, porque muchos costos de las instalaciones no se identifican como pertenecientes al presupuesto de TI. Los costos de energía eléctrica, metros cuadrados y mantenimiento de los edificios pueden salir de presupuestos completamente diferentes, en donde solo los costos del hardware, de las licencias de software y del personal especializado (ya sea empleados o contratistas/socios) se consideran "gastos de TI".

Cuando se hacen visibles todos los costos indirectos de tener y de operar un centro de datos, es común que las empresas descubran que los costos de las instalaciones con un ciclo de actualización de hardware típico de cinco años pueden ser más del doble del costo total de la misma capacidad de cómputo en la nube. Por otro lado, el hecho de que los servicios en la nube no aparezcan como referencias literales del costo (no existen edificios que tengan letreros en la puerta que digan "Centro de tecnología") significa que pueden surgir y generarse gastos ocultos de las nubes y que se pueden radicar en donde nadie presta atención. Una reciente encuesta de 451 reveló que se gasta más en TI fuera del Departamento de TI de lo que las empresas se dan cuenta.

Desde hace más de una década, es acertado decir que una empresa que afirma no usar "el invento moderno de la nube" está probablemente tan equivocada como aquellas que solían sostener que no usaban "ese peligroso WiFi". Cuando los meros mortales reconocen, adquieren y operan fácilmente estas tecnologías, es probable que solo haya dos caminos por seguir: uno que conduce a una adopción controlada y segura, o uno en el que la adopción tiene lugar sin permiso ni supervisión adecuados. La creciente conveniencia en el lado de la oferta y la ascendente familiaridad entre los departamentos comerciales no técnicos ayudan a allanar el camino de menor resistencia para los modelos de autoservicio que pueden conducir a un crecimiento real del gasto, incluso, mientras los precios de los artículos que claramente pertenecen al "presupuesto de TI" bajan.

En la medida en que una crisis mundial como la pandemia de COVID-19 actual crea capital político para muchos esfuerzos urgentes, también puede ofrecer la oportunidad de coordinar y de simplificar esos modelos de adopción no gestionados. Cuando las migraciones a la nube se alinean y perfeccionan, ofrecen sistemáticamente ahorros en los costos, así como un mejor rendimiento de las operaciones, pero, en lugar de centrarse en el recorte de los presupuestos de TI, las empresas deberían tener en cuenta la posibilidad de usar los recursos de la nube para obtener más valor empresarial de su gasto de TI. Las nubes optimizadas por los costos ofrecen esta ventaja a la empresa, sin la ausencia de visibilidad y control cruciales.

3. El COVID-19 intensifica las molestias de los silos

Las organizaciones, además de sus clientes e interesados, han tolerado durante demasiado tiempo los silos de datos y procesos. Debido a que el COVID-19 ha llevado a la gente a trabajar en ambientes dispersos, ya no es posible caminar por el pasillo para resolver un problema generado por un silo. La crisis ha hecho que muchos procesos frágiles, ineficientes y arriesgados salgan de la familiaridad y la costumbre.

La crisis ha hecho que muchos procesos frágiles, ineficientes y arriesgados salgan de la familiaridad y la costumbre.

 

Las empresas que antes podían tolerar inconvenientes aislados ahora se dan cuenta de que necesitan una estrategia de equipo más unificada, promovida por nuevos niveles de automatización de procesos y que sea capaz de ofrecer tanto elasticidad como escalado. Aunque tendemos a pensar en los silos en relación con los datos, estos también suelen existir en los tejidos protectores y conectivos de la seguridad y de la colaboración. Muchas veces, las empresas descubren que han adoptado soluciones diferentes dentro de cada silo, tal vez, al crear una costosa superposición o al dejar brechas que cuestan más y que proporcionan menos que una solución integral que satisface, en gran medida, las necesidades de las empresas. Las nuevas formas de trabajar y de comunicarse exigen recursos de verdad compartida y conectados coherentemente, a los que se pueda acceder de manera segura desde cualquier lugar.

4. Los directores de información han ido más allá de la respuesta a la crisis, hasta tener roles de transformación

En el informe State of CIO 2020 del IDG, dos de los cinco compromisos temporales más importantes a los que se enfrentan los directores de información son alinear las iniciativas de TI con los objetivos empresariales e impulsar la innovación empresarial. Hoy en día, siete de cada diez líderes de la TI dicen que se comunican con la mesa directiva más que nunca. La comunicación se convierte en una habilidad crucial en este rol: la capacidad del director de información de explicar la estrategia de TI en términos que otros ejecutivos puedan entender es fundamental para el éxito. Muchas empresas encuentran valor en los directores de información que provienen de diversas disciplinas y que pueden enmarcar fácilmente el objetivo empresarial como contexto y criterio para una solución tecnológica.

Los mejores directores de información de hoy en día pueden entender mejor el futuro necesario de su negocio que su CEO. El director de información moderno define el éxito por los objetivos comerciales alcanzados y por las innovaciones aceleradas, no solo por la disponibilidad y la capacidad de transferencia y del funcionamiento de TI. Estos directores de información ven a la TI como la cadena de suministro para las experiencias en torno a los productos vendidos y a los servicios prestados: un refrigerador que posibilita el reabastecimiento automático a medida que se agotan los productos, el artefacto que concreta sus propias citas para realizar un mantenimiento preventivo incluso antes de que un pitido de telemetría se convierta en un síntoma visible.

A medida que la urgencia de los eventos inesperados crea nuevos permisos para experimentar ofreciendo productos y servicios innovadores que pronto se convertirán en necesidades esperadas, estos directores de información conocedores del negocio construirán nuevas conexiones entre los clientes y la tecnología.

5. La nueva normalidad todavía no está completamente definida

La esencia de esta crisis por la pandemia, para todo tipo de organización, es que los proyectos a largo plazo con cronogramas pausados se han acelerado e intensificado. Los proyectos que tenían un tiempo objetivo de cinco años deben desarrollarse en cinco semanas y estar operando a escala en cinco meses.

Esta presión puede llevar fácilmente a la adopción azarosa de soluciones provisorias inseguras, inescalables e insostenibles. Sin una estrategia sólida basada en asociaciones firmes entre líderes empresariales visionarios y proveedores de nubes de comprobada eficacia, esta oportunidad única podría plagar de dificultades a largo plazo a una empresa para que aproveche las eficiencias y la funcionalidad de los recursos de la nube.

Los Departamentos de TI harán bien en invertir en una infraestructura flexible que se pueda adaptar sobre la marcha para así aprovechar las oportunidades que seguramente surgirán, incluso si todavía no se pueden conocer sus particularidades. Los operadores de la nube pueden quitar algunas de estas responsabilidades de los líderes tecnológicos de las empresas: sus servicios robustos y continuamente innovadores proporcionan tanto una base ágil para la respuesta a la crisis como una plataforma creciente para la adaptación a lo que venga después.

El aporte de TI ya no se mide en metros cuadrados de centros de datos, cantidad de licencias de software, personal técnico y líneas de código. Los límites de la TI se han visto modificados por el valor creado: la medida real de la actualidad y del futuro de un Departamento de TI.

 

El aporte de TI ya no se mide en metros cuadrados de centros de datos, cantidad de licencias de software, personal técnico y líneas de código. Los límites de la TI se han visto modificados por el valor creado: la medida real de la actualidad y del futuro de un Departamento de TI.

A medida que la próxima normalidad se va perfilando, las empresas que alguna vez pensaron en la nube como una solución temporal para superar una crisis tendrán que tomar decisiones complejas pero potencialmente rentables. Los ganadores serán aquellos cuya estrategia, presupuestos y personal de TI se adapten para evitar llevar las prácticas ineficientes e improductivas "de la antigua normalidad" a un futuro que, en muchos sentidos, ya está aquí.

 

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Acerca del autor

Vicepresidente de Investigación EstratégicaPeter Coffee

Peter Coffee, vicepresidente de Investigación Estratégica de Salesforce, trabaja en la empresa desde hace trece años. Trabaja con los clientes y los socios de la empresa en áreas tales como el compromiso de clientes conectados, los nuevos modelos...

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